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El silencio que sigue ahí

  El ruido de Once parece no terminar nunca. Los colectivos pasan uno detrás del otro, los autos avanzan con dificultad entre el tránsito y las personas caminan rápido, muchas veces sin levantar la vista del celular. Los vendedores ambulantes ofrecen sus productos desde las veredas y las conversaciones se mezclan con el sonido constante de la ciudad. Todo parece moverse al mismo tiempo. Sin embargo, en medio de ese movimiento permanente, existe un lugar donde el ritmo cambia por completo. Llegamos al santuario de Cromañón durante una tarde fría y nublada. El cielo estaba cubierto de nubes grises y el suelo aparecía cubierto por hojas secas que el viento arrastraba de un lado a otro. Mientras caminábamos por el barrio, nada parecía mostrar que a pocos metros nos encontraríamos con un espacio tan distinto al resto. A medida que nos acercábamos, el ruido seguía estando presente, pero nuestra atención comenzó a dirigirse hacia otro lado. Lo primero que vimos fueron los paneles llenos d...

Donde el tiempo parece detenerse

  En Bolívar 970, se abren las puertas del Mercado de San Telmo, en el barrio histórico que le dio el nombre. Muchas cosas y personas interesantes, su historia, la razón de por qué tanta gente va tantas veces, qué se vende, produce un ambiente que no parece pertenecer a estos tiempos, a esta realidad temporal. El Mercado de San Telmo es un lugar que ya lleva muchos años, y aún sigue funcionando. Es posible encontrar gran variedad de artículos que se venden. La sumatoria de prendas de ropa clásica y elegante, remeras, buzos, pantalones, camperas, vestidos, tapados, suéteres, accesorios decorativos, bolsos, carteras, camisetas de fútbol de equipos y selecciones distintas, entre ellas, la nueva camiseta oficial y alternativa de la selección argentina. Servicios de viaje, artesanías, entre ellas, piedras regionales, collares, aros y joyas ofrecen un estímulo visual permanente. Diferentes aromas habitan y conviven en los bares y restaurantes donde se puede comer, rodeados de una constru...

Plaza de mayo: Turistas y conciudadanos

  La plaza de mayo se encuentra, como todos los días, llena de turistas y propios ciudadanos del país.  Es viernes 22 de mayo, la plaza se viste de celeste y blanco. Se acerca el aniversario de la histórica gesta del 25. El sol pega sobre el verde de la hierba y los ciudadanos demuestran el orgullo por su patria.  Vestidas de celeste y blanco, las calles están pintadas de escarapelas y banderas simbolizando nuestro hogar. Alegría, exaltación, y clamor: el sonido de los colectivos, de la multitud, saturan las calles de la ciudad.  Uno de los espacios más antiguos de la ciudad, la Plaza de Mayo, es escenario de la mayoría de los acontecimientos políticos más importantes de la Historia argentina. Su nombre, originado de la Revolución del 25 de Mayo de 1810, la cual ocurrió en esta misma plaza, dio inicio a la gesta de la independencia argentina, a partir de la cual se comenzó a elegir una forma de gobierno propia.  Este espacio de Buenos Aires es también el lugar d...

Un cementerio tan conocido como sus muertos

  Aquella tarde de mayo del 2026, cuando el frío se asomaba y acechaba la Ciudad de Buenos Aires, cada chica llegaba por su cuenta al punto de encuentro. Por un lado, las Sofis fueron en el famoso 110 hasta Las Heras. Por el otro, las Jazes arribaban a la Facultad de Derecho tras haber viajado en subte desde Malabia y combinar la gran línea de subte B con la H en la estación Pueyrredón. Cuando ellas subieron las escaleras que las conducían a las calles, se asombraron por la gran presencia que ocupaba la reconocida y significante Facultad. Allí se quedaron admirando desde arriba del puente de Recoleta.  A continuación las Jazes se dirigieron directo al cementerio donde se encontraron con la otra dupla. En el lugar de los hechos, al momento de ingresar, se encontraron con una problemática que podría cambiar el rumbo de la desafiante aventura. Dentro del establecimiento se requería, para señoritos menores de edad, un acompañante mayor. Como si fuera un milagro, apareció la madre ...

¿Es posible amar sin ilusionarse?

     Como individuos no podemos evitar amar y ser amados. Cuando amamos creamos estándares y pretendemos que nuestro objeto de deseo responda a ellos. Estamos siendo constantemente decepcionados por las cosas que esperamos que la otra persona haga y no hace, sin darle importancia a lo que sí está haciendo. Todo se convierte en un campo de interpretación constante donde lo que falta pesa más de lo que está. Acciones mínimas que interpretamos como signos de amor o desamor, nos dan esperanzas o nos las quitan, signos que podrían no serlo.      ¿Cómo hacemos para amar sin decepcionarnos?      Escribir un mensaje esperando una respuesta específica, para luego leer otra contestación se vuelve un ejemplo perfecto de cómo la ilusión se entrelaza con el amor. No importa lo que el otro haya dicho, sino lo que nosotros queríamos escuchar. Esa distancia entre la expectativa y la realidad es la que produce el golpe de la decepción. Sin embargo, sin esa ex...